Chapar, o mirar por la ventana

La miro…la miro…y la vuelvo a mirar. Se ve guapa. La imagino a los veinte, cortando el aire en el baile. Pudo ser alta, orgullosa, poeta, maestra de primer grado…Tal vez  bajita, caderona y chata, aburrida y gran lectora. Pudo ser amada por un hombre, o por dos, y odiada por las vecinas.  Tal vez fue costurera y madre. ¿Habrá enterrado hijos? La miro…la miro….y la vuelvo a mirar. ¿Se habrá animado? ¿Se habrá enamorado? ¿Conoció el desamor? ¿Cuánto lloró? ¿Tendrá algún secreto? ¿Escuchó a Sabina? ¿Con qué soñaba? ¿Sabía lo que quería? ¿Qué quería? ¿Quería?…Ojalá se haya animado. Ojalá se haya animado a chaparse la vida y no quedarse tranquila, mirando por la ventana.

Y ojalá vos, que estás ahí, con gambas firmes y muchos trenes que abordar,  te puedas parar  frente al espejo y sonreír en silencio, como sólo sonríen los que tienen todas las respuestas.