Superviviente

«¡Qué vértigo todo! Deberías sentirte afortunado. Hay gente que pasa por la vida sin que le pase nada: no conocen la victoria, la pérdida, la confusión, la bronca, la alegría, el orgullo….nada. Solo pasan. A vos te tocó vivir a pleno. ¡No aflojes!”.

En pocas líneas fui honesta. Se necesitan menos palabras para decir la verdad que para enredarnos en mentiras. Se lo escribí a un joven en respuesta a un e-mail que recibí a media mañana. ¿Joven? Me cuesta estimar la edad de los hombres. No hay tanta diferencia entre uno de 25 y uno de 45. Digamos que el que emisor del e-mail andaba por esa franja incierta.  Lo conocí la semana pasada en Mendoza, durante la gira presentación de la última biografía que escribí. El tipo me contó una historia para no pestañear. Se había fundido varias veces, y había recomenzado con éxito otras tantas. Ganar todo, y perderlo, de la noche a la mañana. Negocios, amores, sueños…

«¡Qué vértigo todo! Deberías sentirte afortunado. Hay gente que pasa por la vida sin que le pase nada: no conocen la victoria, la pérdida, la confusión, la bronca, la alegría, el orgullo….nada. Solo pasan. A vos te tocó vivir a pleno. ¡No aflojes!”.